2/25/2014

10 consejos que te ayudaran a dejar de preocuparte tanto

En lugar de preocuparte por lo que la gente dice de ti, ¿Por qué no pasar el tiempo tratando de lograr algo que vas a admirar?”
Dale Carnegie
¿Alguna vez has perdido el sueño por estar preocupado imaginando una serie de cosas que podrían salir mal? No te preocupes, tú no eres una persona mórbida ni siquiera una pesimista. La ansiedad es una respuesta evolutiva natural a una posible amenaza percibida y preocuparte es tu manera de tomar el control de esa situación incierta. La preocupación por decirlo de otra manera es una forma de planear las cosas para lo peor y prepararte en consecuencia.
En este sentido literal, el preocuparnos por algo puede ser productivo. Este es un mecanismo de auto-consuelo cuando tienes miedo, estas triste o enojado por eventos que van más allá de tu control inmediato. Sin embargo, una excesiva ansiedad también pueda estar vinculada a la depresión y a una serie de síntomas físicos como insomnio, trastornos digestivos y dolores de cabeza.
Date cuenta de que la preocupación es una forma ilusoria de control. Si piensas que la ansiedad está afectando negativamente tu vida, es el momento de que consideres cómo puedes comenzar a dejar de preocuparte tanto y de volver a vivir con audacia.

1. Aparta un tiempo especifico para preocuparte

Escoge solo 15 minutos al día para preocuparte y durante ese intervalo de tiempo solo te vas a preocupar pero cuando se acabe el tiempo también se ha terminado las preocupaciones. Si vez que empiezas a preocuparte en cualquier otra ocasión a lo largo del día, di que ya te pondrás a pensar en ello durante tu “tiempo de preocupación.” Pronto te darás cuenta de cuánto tiempo pierdes por preocuparte sobre todo cuando te estás preocupando por las mismas cosas una y otra vez.

2. Prepárate para lo peor

La preocupación es una forma de prepararnos para hacerle frente a situaciones difíciles. Así que adelante, piensa en el peor de los escenarios que podría pasarte y cómo podrías responder ante esa situación. Por ejemplo, digamos que estás perdiendo el sueño por una gran presentación que tienes que hacer en el trabajo. ¿Qué es lo peor que podría pasarte? Tal vez podría salirte todo mal, puedes haber dejado tus apuntes en casa y tener problemas para que el proyector funcione. La gente quizás pudiera reírse.
En la mayoría de los casos, tú podrás sobrevivir a la peor de las hipótesis. Así que no te preocupes demasiado por ello.

3. Espera lo mejor

Por otro lado, la preocupación puede ser combatida teniendo una perspectiva más optimista. Así que si esa próxima presentación en el trabajo te está causando mucha ansiedad, puede ser igualmente útil que consideres todos los resultados maravillosos que puedes llegar a obtener: tu jefe te dice que tú eres un activo importante para la empresa, has ganado credibilidad ante tus compañeros e incluso podrías descubrir que tienes talento para hablar en público.

4. Se proactivo

Te puedes quedar todo el día sentado pensando sobre cómo manejar una determinada situación pero la mejor forma de aliviar una preocupación es abordando la cuestión de forma inteligente. Recuerda que la preocupación es una especie de forma de planificación pero al final es una pérdida de tiempo si no viene precedida con acciones específicas.
En otras palabras, con el fin de dejar de “pre-ocuparte” por cómo hacer algo ponte a trabajar y “ocúpate” de hacer que las cosas salgan.

5. Busca una distracción

Cuando estas super preocupado por una cosa, esta se apodera ti y toma control de tu vida. Este tipo de visión de túnel hace que pierdas la perspectiva. Un estudiante universitario podría estar atormentado por un trabajo en particular, olvidando que es una simple asignación de una clase en particular durante un semestre. Así es, esta podría ser una actividad de crucial importancia – quizá esa tarea es la diferencia entre pasar o reprobar una clase – pero de ninguna manera es el evento más importante de la vida de esa persona.
Saca esa preocupación de tu cabeza distrayéndote con otras actividades que disfrutes como hacer ejercicio, escuchar música, salir a un buen restaurant o reunirte con un amigo.

6. Busca Apoyo

A veces la forma más rápida de controlar la ansiedad es buscando ayuda. Encuentra un miembro de tu familia, amigo o colega de confianza con quien puedas discutir abiertamente sobre lo que te preocupa.
Una buena fuente de apoyo es una persona que no minimice tus preocupaciones, no importa si son grandes o pequeñas, esta persona te va a ofrecer asesoramiento cuando le preguntes y escuchara sin juzgar.

7. Ayuda a otros

Una buena manera de dejar de preocuparte por tus problemas es ayudar a una persona con sus propios problemas. Detén ese diálogo interno que tienes sobre todas tus preocupaciones al preguntarle a un amigo, “¿Cómo estás?” y al escucharlo atentamente.
Considera la posibilidad de donar parte de tu tiempo como voluntario para una organización sin fines de lucro y cambia tu enfoque en ayudar a otras personas a superar sus propias luchas personales.

8. Escríbelo en un papel

Además de dedicar un tiempo para preocuparte como señale en el punto 1 por qué no consideras escribir tus pensamientos en un diario. A veces, viendo algo en un papel nos ayuda a digerir mejor la información. Además, si escribes lo que te está preocupado con el tiempo es probable que te des cuenta de un patrón específico de cosas que te producen ansiedad y los factores desencadenantes.
Al registrar todo el tiempo tus preocupaciones, comenzaras a aburrirte de ellas y reconocerás que en el peor de los casos rara vez (o nunca) acontecerá aquello que imaginas, además aprenderás a cómo anticipar y hacerle frente a determinadas personas o situaciones que te causan preocupación.

9. Cambia la ansiedad por gratitud

La ansiedad está relacionada con el miedo, el estrés, la ira y un sentimiento de desesperación. Preocuparse por lo que puedes o no perder parece menos productivo que reconocer todo lo que tienes en este momento.
Por lo tanto, aunque no puedas conseguir esa promoción por la que habías estado luchando tanto, considera mejor estar agradecido por el empleo que tienes que te permite ganar un salario el cual te sirve para mantener a tu familia y a ti mismo.

10. Desafíate

En última instancia la mejor opción podría ser una terapia de exposición, es decir rétate a ti mismo a enfrentar tus miedos dando igual si son grandes o pequeños hasta que ya no te preocupe el potencial impacto que pueda tener en tu vida. Si tienes miedo a volar, reserva un vuelo o incluso considera la opción te tomar una lección de vuelo. Si te preocupas por hacer presentaciones en el trabajo, únete a un grupo de oratoria o toma un curso para aprender a hablar en público.

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