5/15/2014

Homeopatía para niños, una valiosa aliada

Homeopatía para niños, una valiosa aliada

Ya sabes que la homeopatía es un método terapéutico capaz de prevenir, aliviar y tratar varias enfermedades y dolencias. Lo que quizá no sepas es que los medicamentos homeopáticos son respetuosos con el organismo, hasta el punto de que su toma no implica efectos secundarios relevantes y es compatible con otros tratamientos. Pero ese respeto conlleva otro beneficio, y es que pueden tomarlos pacientes sensibles, como los más pequeños de la familia.

Los bebés y los niños suelen ser presa de numerosas patologías porque sus cuerpos todavía no tienen la fuerza ni la resistencia de los adultos. Y como la homeopatía funciona reforzando la salud del organismo, puede ser muy beneficiosa para los reyes de la casa: si sus defensas se potencian, dejarán de ser tan vulnerables. Además, los medicamentos homeopáticospresentan otra ventaja especialmente indicada en este caso: son fáciles de administrar, así que se acabaron las peleas.

Patologías como la tos, la otitis, los problemas respiratorios, los cólicos del lactante o los dichosos mocos pueden tratarse con su correspondiente tratamiento homeopático con las ventajas descritas. Y hasta pueden prevenir unas cuantas, o evitar esas recaídas que parecen no tener fin: eczemas, bronquiolitis, gripe…

Inevitables hasta para la homeopatía

Pero hay problemáticas muy características de bebés y niños imposibles de prevenir que la homeopatía también puede aliviar. La primera es la compuesta por los molestos síntomas de la erupción dental: encías doloridas e inflamadas, mejillas enrojecidas, llanto e irritabilidad, falta de apetito, salivación abundante, dificultad para dormir e incluso diarrea leve y nalgas irritadas. Está claro que no podemos evitar la aparición de los dientes de leche, pero eso no significa que permanezcamos impasibles al sufrimiento de nuestro pequeño desde los seis meses hasta los tres años en que normalmente han salido todos. La homeopatía dispone de medicamentos de administración por vía sistémica (que se ingieren) capaces de tratar satisfactoriamente esta sintomatología.

La segunda problemática la componen esos pequeños accidentes que ni los mejores papás y mamás del mundo pueden evitar: caídas, tropezones, resbalones… y sus correspondientes cardenales, chichones y edemas. Estos son una reacción natural del cuerpo a los traumatismos, pero como en el caso anterior, la homeopatía puede ayudar a acelerar la recuperación y aliviar el dolor. El árnica suele ser el medicamento homeopático más indicado, bien en forma de gel (o pulverizado sobre la zona afectada), bien en forma de gránulos que se administran por vía oral.

Y no olvides que la homeopatía para niños  es compatible con otros tratamientos, y que nadie como los profesionales de la salud para aconsejarte sobre el bienestar de tu pequeño, sus dolencias y sus remedios.

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