5/08/2014

Regalo a Mamá


Regalo a Mamá

Deja que te platique mamacita, ya han pasado muchos años de tu 
partida al cielo, he llorado tu ausencia y he visto florecer los 
duraznos sin ti, mi familia florece entre ese amor que tu cultivaste, 
los niños que ahora son adultos, tienen la presencia tuya en sus 
modos y maneras de aliviar penas y gestionar custodias al Señor.

Ya crecieron mamacita y no sabes que mundo tienen que enfrentar desde 
tu ausencia, los valores, esos que para nosotros son bastión para 
sostenernos y que tu nos heredaste, poco o casi muy poco se usan ya, 
la juventud pide cambios pero no saben cuales, y los que deben 
hacerse, no los estiman, pero que te digo, si tu todo lo ves.

Si vieras que aquellas oraciones que tanto te esforzaste para que 
hiciéramos conciencia, son el alimento que ahora tanto se necesita, 
heredamos la riqueza de tu espíritu, y en tu ejemplo la fácil 
conducción de nuestras vidas.

Hoy como cada día que enfrento la vida, te recuerdo junto a papá, 
unidos como la misma savia de los grandes robles,
prestos al dialogo sensato y prudente, esperándose brindar uno al 
otro antes que a si mismo.

Dándose un respeto que mas parecía el quererse deleitar en un 
noviazgo eterno, que lograron eternizar, desde que tu, mi madre 
amada, alcanzaste y diste en un abrazo eterno con papá en le cielo. 

Hoy en el ejemplo que los hijos perciben lo bien recibido, lucen en 
mis nietos el brillo de la bondad heredada, y en sus actitudes el 
bien hacer que solo se alcanza en el verdadero amor.

Si tuviese que darte en propia mano mi regalo del día de las madres, 
tomaría mamacita una hoja en blanco de papel, y dibujaría la casita 
con la petunias que tanto amabas, para cristalizarlas entre las nubes 
donde tu estas. 

Las llenaría de muchos colores como a ti te gustaban, con las 
crayolas que aun conservo y son mi tesoro, y hoy me fijare muy bien 
de no traspasar las rayitas negras, como tu tanto insistías cuando 
coloreaba.

Mamacita te recuerdo en la cotidianidad, de los pequeños y grandes 
sucesos, y doy gracias a Dios por haberme dado el gran privilegio de 
haber sido tu hijo.

Mamacita recibe con mi pensamiento el gran ramo de fragantes y 
frescas flores, que tanto te gustaban cuando juntos las cortábamos en 
la vera del camino que conduce a la capilla del Señor. 

Manuel L. Balderas Flores

No hay comentarios:

Publicar un comentario