10/31/2014

El tradicional Pan de Muerto

El tradicional Pan de Muerto

En todo México, este 1 y 2 de noviembre se celebra el Día de Muertos

y en algunas regiones es costumbre colocar ofrendas, en donde no puede faltar el sabroso Pan de Muerto, que es para los mexicanos un verdadero placer.

El Pan de Muerto en su forma, tiene un significado: el círculo que se encuentra en la parte superior del mismo es el cráneo, las canillas son los huesos y el sabor a azahar es por el recuerdo a los ya fallecidos.

Esos panes son clasificados de la siguiente manera: antropomorfos, que son aquellos que representan la figura humana; zoomorfos, con idea de animales como aves, conejos, perros, peces y mariposas, entre otros. Son característicos de Tepoztlán, Mixquic e Iguala de Telolapan.

Asimismo, Fitomorfos, con representaciones de vegetales diversos como árboles, flores y enramadas; y Mitomorfos, cuya forma no se identifica como figura humana, vegetal o animal, sino que representan seres fantásticos.

En las ofrendas del Día de Muertos, se colocan objetos como la imagen del difunto recordado, velas y veladoras, flores, hierbas, incienso, comida, objetos del muerto y papel de china picado o calacas hechas de barro o cartón, entre otros.

La celebración de los difuntos se convierte en un banquete mortuorio dominado por alimentos y flores de color amarillo (el color de la muerte para las culturas prehispánicas), como el zempatzúchil, los clemoles, las naranjas, las guayabas, los plátanos, la calabaza y el pan característico de la ocasión.

Algunos historiadores han dicho que "este pan de hojaldre, con sus cuatro gotitas o canillas, simboliza los huesos de quien se ha ido. La parte de arriba, su corazón". Para otros, el pan lleva las cuatro canillas en forma de cruz, porque con ellas se designan los cuatro rumbos del nahuolli (el universo).

Son a su vez, los cuatro puntos cardinales, definidos por igual número de divinidades: Quetzalcóatl-Camaxtli, Xipetotec, Tláloc-Huitzilopochtli y Tezcatlipoca, expresiones de la concepción del mundo prehispánico.

Con relación a los muertos, los mexicanos han acuñado diversos refranes como: el muerto al hoyo y el vivo al bollo; el burro de aguador, cargado de agua y muerto de sed; el muerto y el arrimado a los tres días apestan; mala yerba nunca muere, y si muere, no hace falta; de limpios y tragones están llenos los panteones, y sólo el que carga el cajón, sabe lo que pesa el muerto.

Así como muchos otros, tales como: te asustas de la mortaja y te abrazas al difunto; el muerto al pozo y el vivo al gozo; cayendo el muerto y soltando llanto; hay muertos que no hacen ruido y son mayores sus penas; donde llora el muerto no hay dinero, y nadie muere en la víspera.

 

1 comentario:

  1. Hola esos panes tan lindos decorados, y se ven de un rico... yo quiero me guardas siiiiiiiiiii

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