10/14/2014

La Rosa verde de la Esperanza

 

No hay silencio que Dios no entienda ni tristeza que ÉL no sepa, no hay amor que ÉL ignore ni lagrimas que no valore.

Querido Padre Celestial, bendice las manos de quien abre este mensaje, también ilumina los ojos de quien lo lea y llena de amor y bendiciones a quien lo comparte.

 

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