1/28/2015

QUE TAN PESADA ES TU CRUZ

 

Durante un periodo de mi vida, me decía una y mil veces: porque me ha TOCADO esta cruz tan pesada, esta cruz que dobla mi espalda, que hace que duela mi cuerpo, que impide casi que siga adelante, pedía y pedía una respuesta, pero jamás la obtenía...

Entonces, en una noche de tantas, me dispuse a hablar con Dios, me encontraba hasta un tanto enfadado y fije mi mirada hacia el firmamento en el que titilaban una millar de estrellas hermosas y relucientes, y dije con voz casi delirante:

- Padre Mío, esta cruz es demasiado pesada, siento que ya no puedo más, mi cuerpo me duele, la angustia me carcome, la desesperación me invade, siento frío que no puede ser cubierto con ningún abrigo, no concilio el sueño y las veces que logro ser feliz, de nuevo aparece en mi mente el peso del problema que consume mi existir.

Dios, en su misericordia infinita, trataba de explicarme, de hacerme ver cuan equivocado estaba y conforme el me hablaba, algo raro sucedía en mi, sentía que mi cruz se hacia cada vez un poco menos pesada...

Nuestro Padre me hizo ver imágenes de la vida cotidiana de mucha gente alrededor del mundo: Observe a una mujer que tuvo 8 hijos y como con amor y esmero los cuido durante años y al llegar a su vejez ni uno solo de ellos tuvo la humanidad de hacerse cargo de ella... abandonada en un asilo, sufre cada día la falta de cariño y ternura.

Vi como unos padres enterraban a dos de sus hijos que habían fallecido en un accidente automovilístico y cómo su vida entera se caía a pedazos y su felicidad se iba junto con ellos...

Ví pasar miseria tan inmensa colgada en los harapos de una anciana.

Ví a un joven muriendo de tristeza por una enfermedad que lo acosaba.

Una madre con toda su entereza, a su hijito con dolor sepultaba.

Tantas historias tan tristes que no se comparaban para nada con lo que me sucedía...

Luego miré mis manos... vivas, bellas, sobre ellas una cruz se destacaba.

De pronto dijo Dios:

"Dí cuánto pesa" y yo le dije:

"Señor... no pesa nada".

Ante los problemas de la vida, cualquiera que sea tu problema o tu dolor, no debes olvidar mirar a tu alrededor y ver las cosas con que se enfrentan los demás... y en ese momento sentirás que tu cruz no es tan pesada...

- Ahora dime hijo mío, cuanto pesa tu cruz?

- No pesa nada, fue mi respuesta.

Comprendí que pese a las cosas que pasaban en mi vida y que me quitaban mis ganas y mi energía, yo soy afortunado por tantas bendiciones que tengo y no veía!! Comprendí que primero, antes de quejarme o apesadumbrarme, tengo que contar las bendiciones que tengo a mi alrededor y no darle tanta importancia a trivialidades que desgastan mi mente y mi cuerpo.

Comprendí, que si me refugio en los brazos protectores de Dios y me pongo bajo su amparo, cualquier problema que me suceda, por difícil que parezca, que solucionará conforme a sus designios y que si no pasa como a mi me gustaría, es porque Él tiene mejores planes para mi...

Comprendí que cuando Él retira algo "bueno" de mi camino, es porque el hará llegar hasta mi, de una forma u otra, cosas mejores.

Gracias Dios Mío, por todo y por tanto.

Y tu cruz, que tan pesada es?

 

 

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