2/01/2015

Siete hábitos mortales

 

 

Muchas personas tenemos estos 7 hábitos mortales, sin darnos cuenta de ello:

Castigar, Quejarse, Culpar, Amenazar, Perseguir, Criticar, Sobornar


Estos hábitos hacen que la mayor parte de nuestros problemas emocionales estén directamente vinculados con el hecho de que no hemos aprendido a tratar de controlar a las personas que nos rodean. Aprendemos estos hábitos en nuestra infancia de nuestros maestros, padres, abuelos, tíos, vecinos, amigos, entre otros.

Por ejemplo:
Limpia la habitación, sino, no hay televisión para ti está noche (castigo).
Esas galletas que preparé serán para ti cuando todo esté limpio y ordenado (soborno).
Después de pasar años expuestos a esta forma de manipular, finalmente comenzamos a utilizarlas también. Probablemente se limpiará la habitación, pero no quedará una buena relación.

El problema práctico de tratar de controlar a otros, es que cada vez que nosotros sobornemos, nos quejemos, critiquemos, castiguemos o amenacemos a alguien, encontraremos resistencia, nos responderán; lucharán; de hecho nos ignorarán, mentirán, harán las cosas a escondidas o acudirán a un millón de medios, para hacer que nosotros retrocedamos. Es simplemente la naturaleza humana. Estamos genéticamente programados para resistir cuando alguien nos trata de obligar a hacer algo que no queremos.


Tal vez sea más pronunciado en una persona que en otra, pero a menos que reconozcamos lo que estamos haciendo y aprendamos a buscar lo que deseamos en una relación, sin tratar de controlar a los demás, todas nuestras relaciones se convertirán en una lucha por el poder que hará sufrir a todos los involucrados.

La mejor manera de eliminar los 7 hábitos mortales es reemplazarlos con los 7 hábitos de amor:

Apoyar , Estimular, Escuchar, Aceptar, Confiar, Respetar, Negociar las diferencias.

Pareciera fácil, ya que lo único que necesitamos hacer es aceptar a la gente tal como es. Pero al igual que muchas cosas valiosas en la vida, los hábitos del amor son más difíciles de poner en práctica de lo que uno podría imaginar, especialmente si representan la personalidad que cada uno nos hemos formado.

Algunos aspectos que pueden ayudarnos, es haciéndonos un análisis realista para evaluar si tenemos los 7 hábitos mortales:

¿Cómo le hablaste esta mañana a la gente con quien vives?
¿Las estimulaste a realizar lo que habían planeado para el día?
¿Trataste a las personas como si ellos fueran tus mejores amigos?
¿Escuchaste cada palabra, buscaste el tiempo para sentarte con las personas y realmente prestarles atención sin distraerte con teléfonos celulares o las exigencias de otras personas?

Visualiza tu nuevo yo: Haz una imagen mental de ti mismo como una persona que practica los 7 hábitos de amor.
Consérvala en tu mente y acude a ella cuando estés hablando con tus seres queridos, para ver si estás actuando como una persona que sabe dar amor.
Hazte la pregunta adecuada, en el instante en que surge la necesidad de culpar, quejarse, criticar, insistir, amenazar, castigar o sobornar.
Antes de decir nada, detente y pregúntate: ¿Es esto realmente importante?
Acepta la realidad. Debes de comprender que la única persona que puede cambiar eres tú mismo.
Cuando tengas una diferencia con una persona que es importante en tu vida, negocia.
Escoge un modelo: ¿Cuáles son las personas a las que admiras más?


Pregúntate ¿qué harían ellas antes de reaccionar con uno de los 7 hábitos mortales?

Escribe sobre tus experiencias. Haz un diario, lo que te ayudará a atravesar la transición y ver tus progresos.

Convierte los 7 Hábitos mortales en 7 Hábitos de amor:

Culpar - Aceptar , Sobornar - Estimular, Quejarse - Escuchar

Criticar -Respetar , Perseguir- Solucionar diferencias,

Castigar.Apoyar , Amenazar- Confiar

Muchas personas tenemos estos 7 hábitos mortales, sin darnos cuenta de ello:

Castigar, Quejarse, Culpar, Amenazar, Perseguir, Criticar, Sobornar

Estos hábitos hacen que la mayor parte de nuestros problemas emocionales estén directamente vinculados con el hecho de que no hemos aprendido a tratar de controlar a las personas que nos rodean. Aprendemos estos hábitos en nuestra infancia de nuestros maestros, padres, abuelos, tíos, vecinos, amigos, entre otros.

Por ejemplo:

Limpia la habitación, sino, no hay televisión para ti está noche (castigo).

Esas galletas que preparé serán para ti cuando todo esté limpio y ordenado (soborno).

Después de pasar años expuestos a esta forma de manipular, finalmente comenzamos a utilizarlas también. Probablemente se limpiará la habitación, pero no quedará una buena relación.

 

El problema práctico de tratar de controlar a otros, es que cada vez que nosotros sobornemos, nos quejemos, critiquemos, castiguemos o amenacemos a alguien, encontraremos resistencia, nos responderán; lucharán; de hecho nos ignorarán, mentirán, harán las cosas a escondidas o acudirán a un millón de medios, para hacer que nosotros retrocedamos. Es simplemente la naturaleza humana. Estamos genéticamente programados para resistir cuando alguien nos trata de obligar a hacer algo que no queremos.

Tal vez sea más pronunciado en una persona que en otra, pero a menos que reconozcamos lo que estamos haciendo y aprendamos a buscar lo que deseamos en una relación, sin tratar de controlar a los demás, todas nuestras relaciones se convertirán en una lucha por el poder que hará sufrir a todos los involucrados.

 

La mejor manera de eliminar los 7 hábitos mortales es reemplazarlos con los 7 hábitos de amor:

Apoyar , Estimular, Escuchar, Aceptar, Confiar, Respetar, Negociar las diferencias.

 

Pareciera fácil, ya que lo único que necesitamos hacer es aceptar a la gente tal como es. Pero al igual que muchas cosas valiosas en la vida, los hábitos del amor son más difíciles de poner en práctica de lo que uno podría imaginar, especialmente si representan la personalidad que cada uno nos hemos formado.

 

Algunos aspectos que pueden ayudarnos, es haciéndonos un análisis realista para evaluar si tenemos los 7 hábitos mortales:

¿Cómo le hablaste esta mañana a la gente con quien vives?

¿Las estimulaste a realizar lo que habían planeado para el día?

¿Trataste a las personas como si ellos fueran tus mejores amigos?

¿Escuchaste cada palabra, buscaste el tiempo para sentarte con las personas y realmente prestarles atención sin distraerte con teléfonos celulares o las exigencias de otras personas?

Visualiza tu nuevo yo: Haz una imagen mental de ti mismo como una persona que practica los 7 hábitos de amor.

Consérvala en tu mente y acude a ella cuando estés hablando con tus seres queridos, para ver si estás actuando como una persona que sabe dar amor.

Hazte la pregunta adecuada, en el instante en que surge la necesidad de culpar, quejarse, criticar, insistir, amenazar, castigar o sobornar.

Antes de decir nada, detente y pregúntate: ¿Es esto realmente importante?

Acepta la realidad. Debes de comprender que la única persona que puede cambiar eres tú mismo.

Cuando tengas una diferencia con una persona que es importante en tu vida, negocia.

Escoge un modelo: ¿Cuáles son las personas a las que admiras más?

Pregúntate ¿qué harían ellas antes de reaccionar con uno de los 7 hábitos mortales?

Escribe sobre tus experiencias. Haz un diario, lo que te ayudará a atravesar la transición y ver tus progresos.

Convierte los 7 Hábitos mortales en 7 Hábitos de amor:

Culpar - Aceptar , Sobornar - Estimular, Quejarse - Escuchar

Criticar -Respetar , Perseguir- Solucionar diferencias,

Castigar.Apoyar , Amenazar- Confiar

Graciela E. Prepelitchi

 

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